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EL PELIGRO DE LOS INCENDIOS FORESTALES PARA LAS URBANIZACIONES

EL PELIGRO DE LOS INCENDIOS FORESTALES PARA LAS URBANIZACIONESLos Administradores de Fincas tienen mucho que aportar en la prevención de incendios, su capacidad de gestión, facilidad de acceso a los órganos de gobierno de Ayuntamientos y Comunidades Autónomas y el conocimiento del entorno les permiten promover acciones preventivas. No podemos permitir que las abundantes lluvias que nos han acompañado, hasta hace relativamente poco, nos hagan bajar la guardia ante un amenaza que el año pasado arrasó multitud de parajes forestales, e incluso puso en jaque la seguridad de los habitantes de distintos municipios y poblaciones de nuestro país. Los incendios atacaron en primer lugar uno de los símbolos medioambientales de España: el Parque Natural de Doñana (Huelva), que sufrió el peor incendio de su historia, para luego expandirse a casi la totalidad de nuestro territorio: Asturias, Cantabria, el País Vasco, las Islas Canarias y el área mediterránea fueron víctimas de las llamas, siendo Galicia la región que resultó más afectada, donde en octubre del año pasado los incendios acabaron con más de 49.000 hectáreas de masa forestal y con la vida de 4 personas.

El incremento en la combustibilidad de nuestros montes, motivado por causas como el creciente despoblamiento rural, el abandono de las actividades tradicionales, la falta de inversión y la ausencia de políticas que gestionen el territorio de forma ordenada y sostenible, ha llenado España de potenciales “bombas forestales”. Ello provoca que nos enfrentemos a peligros desconocidos hasta hace pocos años, como son los superincendios, grandes focos muy destructivos, que pueden llegar a medir más de 500 hectáreas, contra los que poco pueden hacer los servicios de extinción, ya que son casi imposibles de controlar.

Dentro de esta situación general, en los últimos años estamos siendo testigos de un nuevo problema que hasta hace poco tiempo creíamos que solo podía ocurrir en lugares de otras regiones del mundo, como California o Australia: el creciente riesgo de incendios en las zonas limítrofes entre terrenos forestales y urbanizaciones. El constante crecimiento de la denominada interfaz urbano-forestal de las ciudades (zona en las que las edificaciones entran en contacto con el monte) ha sido causada por una explosión inmobiliaria que busca zonas forestales de gran valor paisajístico cercanas a las grandes ciudades para construir urbanizaciones. Esto unido a que ha sido agravada por una planificación urbanística que no tiene en cuenta el riesgo de incendios forestales, ha provocado que en muchas urbes españolas se hayan vivido situaciones de autentico peligro para su población. Debemos ser conscientes de que la frontera entre la vegetación y el área poblada es una línea crítica, y que si el fuego logra rebasarla y llegar a los edificios es muy probable que salte de una propiedad a otra, multiplicando los focos a medida que avanza y haciéndose cada vez más imparable, aumentando las posibilidades de que el incendio forestal se convierta en urbano.

Aunque la Ley de Montes establece la obligatoriedad de las comunidades autónomas de elaborar planes preventivos en aquellas áreas declaradas zonas de alto riesgo de incendio, y la Directriz Básica de Planificación de Protección Civil obliga a los municipios de alto riesgo a que tengan planes de emergencia y de autoprotección, la realidad es muy distinta. Un informe elaborado por Greenpeace en colaboración con Medi XXI, consultora especializada en ingeniería forestal y gestión de emergencias, titulado “Protege el bosque, protege tu casa” desvela que se incumple la normativa de forma casi generalizada en todo el territorio español, ya que el 80% de los municipios en zonas de alto riesgo de incendios no cuenta con planes de emergencia.

Debido a que en muchas ocasiones las urbanizaciones se encuentran situadas en lugares de alto riesgo, rodeadas de vegetación inflamable y que el modelo actual de gestión de incendios se centra más en las causas que originan el fuego que en las que lo propagan, es fundamental que las Comunidades de Propietarios de dichas fincas demanden recursos para que los municipios cuenten con planes de emergencia ante incendios y que elaboren su propio plan de prevención y autoprotección. Otra medida imprescindible es contar con un seguro multirriesgo de comunidades de propietarios y el seguro de hogar multirriesgo, que cubran el riesgo de incendio y los gastos inherentes como el desalojo forzoso, la pérdida de alquileres, traslado de mobiliario, alquiler de vivienda provisional y gastos personales de primera necesidad, además del asesoramiento jurídico para iniciar reclamaciones sin temor de su elevado coste.

Si quieres empezar ahora mismo a proteger la urbanización donde vives contra los posibles incendios, seguro que te interesará conocer las siguientes páginas web:

Greenpeace te ofrece una calculadora de incendios para que puedas evaluar el riesgo de incendio que puede tener tu urbanización.

En Seguro Comparador podrás encontrar esta calculadora online para conocer el gasto aproximado del seguro para tu Comunidad de Propietarios. Recuerda potenciar las Sumas Aseguradas para Responsabilidad Civil y revisar los valores de los bienes asegurados, de ello dependerá la correcta indemnización en el caso de siniestro.

Fuentes: boe.es, mapama.gob.es, greenpeace.org y elaboración propia.

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Tasación de daños en un incendio de la Comunidad de Propietarios

incendio en edificioSi ocurre un incendio en nuestro edificio, para que la indemnización por los daños sufridos se corresponda con el valor de los bienes afectados, es necesario que un perito tase el importe de la indemnización económica a percibir y determine origen y causas del siniestro con el fin de reclamar al causante directamente o a través de la compañía de seguros del inmueble. La designación de perito es un derecho del Tomador de la póliza y una obligación de la Aseguradora y cada una de las partes puede nombrar el suyo, lógicamente los honorarios corren por cuenta de quien contrata sus servicios.

Para canalizar de forma correcta una solicitud de prestación económica a una compañía aseguradora, es determinante que el perito analice el alcance de cobertura en póliza comunitaria, indague la posible concurrencia con los seguros de los copropietarios y establezca una propuesta de indemnización o reparación por los bienes muebles e inmuebles dañados, en consonancia con las coberturas afectadas y sumas aseguradas contratadas. El resultado de ésta labor profesional puede ser contradictorio entre el perito designado por la comunidad de propietarios y el nombrado por la compañía de seguros.

Aplicar la concurrencia de seguros es una fuente de litigio con algunas aseguradoras que dan mayor importancia a la ley que al servicio y trasladan a los asegurados la difícil tarea de negociar con los departamentos de siniestros.

Para realizar una investigación del accidente los Peritos de incendios tienen en cuenta los siguientes aspectos:

– La investigación sobre las posibles fuentes del fuego.

– La tendencia de recorrido del fuego, con el fin de recrear el hecho y de establecer si se dio o no un avivamiento del mismo.

– Si pudo ser provocado o por el contrario ha sido un hecho accidental e imprevisible, a causa de la electricidad estática, irradiaciones de calor provenientes de una estufa, vela o por contacto entre superficies calientes, corto-circuito, proveniente del exterior etc.

El perito que envía la aseguradora es un profesional cualificado que debe ser objetivo en su valoración y aún así, nuestro consejo es que la Comunidad de Propietarios contrate los servicios de su propio perito e informe a la compañía de tal nombramiento.

Si la valoración del edificio, en el momento de contratar la póliza, se realizó “a valor de nuevo”, el siniestro se liquidará de la misma forma, es decir permitirá reponer lo dañado sin merma, sin embargo si optó por “el valor real “, habrá que deducir del importe de los daños, la depreciación por el uso, desgaste, o pérdida de valor. Será muy importante haber contratado bien los capitales para que la póliza esté ajustada a la realidad de lo que costaría reponer lo dañado teniendo en cuenta su calidad, año de construcción, superficie construida ( el terreno no se asegura, pero los solados sí ), instalaciones, equipamiento y demás aspectos que un mediador de seguros conoce a la perfección.

Si el perito considera que el continente (toda la edificación) está infravalorado en el contrato de seguro, propondrá una indemnización menor en aplicación de la “regla proporcional”. Si aprecia que la descripción de las características del edificio no se ajusta a la realidad, por ejemplo en el año de construcción, rehabilitación o materiales de las instalaciones, aplicará una depreciación por la “regla de equidad”.

La discrepancia de ambos peritos se resuelve mediante el nombramiento de un tercero, que se paga a medias, nombrado de común acuerdo o por designación judicial, de acuerdo a lo que establece el artículo 38 de la Ley de Contrato de Seguro.

La compañía de seguros está obligada a responder por los daños tasados en un plazo máximo de 40 días desde su peritación y a partir de los 90 días incurre en mora y aplicación del interés legal del dinero incrementado en el cincuenta por ciento.

Los siniestros de incendio tienen una frecuencia menor que los daños por agua, sin embargo su importe es muy elevado e intervienen muchas personas físicas y jurídicas con intereses contrapuestos, que justifican la conveniencia de estar asesorados por un corredor de seguros de confianza o comparar las ofertas de varias compañías leyendo las condiciones y exclusiones de sus pólizas, si algún propietario tiene cualificación profesional para ello. La diferencia del precio de los seguros viene motivada, sobre todo, en función de las coberturas, sumas aseguradas, forma de aseguramiento, procedimiento de liquidación de las prestaciones  y servicio post-venta.

Fuente: elaboración propia

 

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